Esta semana no lanzamos nada.
No anunciamos ninguna herramienta nueva.
No hablamos de “la IA que viene”.
Hicimos algo mucho más sencillo —y mucho más revelador—:
observamos con atención lo que los empresarios ya hacen en su día a día.
Una comida.
Un grupo grande de pequeños negocios.
Una dinámica habitual: presentarte en 30 segundos.
Y a partir de ahí, empezamos a validar un nuevo producto real.
Tabla de contenidos
- El contexto real: por qué nace este experimento
- El punto de partida: la Radiografía de Negocio
- La pregunta que lo cambió todo
- La acción cotidiana que analizamos: presentarte en 30 segundos
- El patrón que apareció
- El giro interesante: no cambiamos nada
- Qué analizamos exactamente
- El resultado: cambio inmediato
- Por qué esto encaja con el producto que estamos validando
- Qué gana el empresario (y qué ganamos nosotros)
- La IA en todo esto (el papel real)

El contexto real: por qué nace este experimento
En Imparium llevamos tiempo trabajando en un nuevo producto.
- No es un software.
- No es un chatbot
- No es una automatización “bonita”.
Es algo mucho más básico —y más difícil—: un sistema para ordenar negocios antes de automatizarlos.
Porque después de trabajar con decenas de pymes, autónomos y pequeños negocios, hemos visto siempre lo mismo:
La mayoría no tiene un problema de herramientas.
Tiene un problema de enfoque.
Negocios que:
- Trabajan mucho
- Prueban muchas cosas
- Consumen mucha información
- Invierten en marketing, webs o automatizaciones
…pero avanzan poco.
Por eso, antes de sacar este producto al mercado, decidimos hacer lo contrario de lo habitual: regalarlo y validarlo con empresarios reales.
Sin discursos comerciales.
Sin funnels.
Sin promesas infladas.
El punto de partida: la Radiografía de Negocio
El producto que estamos a punto de lanzar es una Radiografía de Negocio.
- No una auditoría técnica.
- No un informe de 40 páginas.
- No un diagnóstico genérico.
Una radiografía sencilla, directa y accionable, pensada para responder a tres preguntas clave:
- ¿Dónde se está bloqueando realmente este negocio?
- ¿Qué está haciendo de más y qué está dejando de hacer?
- ¿Qué tres acciones tienen sentido ahora mismo (no dentro de un año)?
Queríamos validar si esa radiografía:
- se entendía
- aportaba claridad real
- y ayudaba a tomar decisiones
Y decidimos hacerlo con un grupo de empresarios reales, en un entorno real.

La pregunta que lo cambió todo
Mientras preparábamos esa validación, surgió una pregunta sencilla:
¿Y si aprovechamos algo que ya hacen en cada reunión para aportar todavía más valor?
No queríamos:
- Añadir más sesiones
- Pedir más tiempo
- Vrear más tareas
Queríamos extraer valor de lo que ya estaba ocurriendo.
Y ahí apareció la oportunidad.
La acción cotidiana que analizamos: presentarte en 30 segundos
En una comida con más de 30 pequeños empresarios se hizo una dinámica muy conocida: Presentarte en 30 segundos.
Nada nuevo.
Nada tecnológico.
Cada uno explicaba:
1️⃣ MI VALOR
👉 Qué problema resuelves realmente.
2️⃣ MI PETICIÓN
👉 Qué contacto, conector u oportunidad concreta estás buscando.
3️⃣ RECOMPENSA
👉 Qué das a cambio (conocimiento, contacto, acción, visibilidad…).Quién e
Lo que hicimos distinto fue esto:
- Grabar esas presentaciones
- Escucharlas con calma
- Analizarlas como si fueran “material de negocio”
No para juzgar.
Para entender.

El patrón que apareció
Después de analizar las presentaciones, apareció un patrón clarísimo:
La mayoría de los empresarios no tenía un problema de oratoria. Tenía un problema de enfoque.
Se repetían constantemente tres cosas:
- Mucho producto
- Mucho “hacemos de todo”
- Mucho “mi cliente es cualquiera”
Cuando un mensaje es genérico, pasa algo muy simple: Nadie sabe cómo ayudarte, aunque quiera.
Y esto no es un problema de networking.
Es un problema de negocio.
Si no sabes explicar bien:
- A quién ayudas
- Con qué problema
- Qué necesitas ahora mismo
Difícilmente vas a generar oportunidades de calidad.
El giro interesante: no cambiamos nada
Aquí viene la parte clave.
No cambiamos la dinámica.
No pedimos que hablaran mejor.
No dimos clases de comunicación.
Simplemente hicimos esto:
- Grabamos el audio de los 30 segundos
- Lo pasamos a texto
- Lo analizamos con ayuda de IA
- Devolvimos feedback claro y accionable
Y lo regalaremos junto con la radiografía de negocio que estamos validando con ellos
La IA no habló por nadie.
No vendió por nadie.
No “mejoró” el discurso.
Solo hizo algo muy potente:
Poner un espejo delante del mensaje.
Qué analizamos exactamente
No buscamos frases bonitas.
No buscamos impacto emocional.
Buscamos claridad de negocio.
En cada presentación analizamos cosas muy concretas:
- ¿Hay un problema real o solo descripción de producto?
- ¿El cliente ideal está bien definido o es genérico?
- ¿Hay una petición clara al grupo?
- ¿El mensaje se entiende en menos de 30 segundos?
Con eso, devolvimos mejoras simples:
- Qué eliminar
- Qué concretar
- Qué pedir la próxima vez
Nada teórico.
Todo aplicable en la siguiente reunión.
El resultado: cambio inmediato
El resultado fue brutal, y además inmediato.
Cuando el mensaje se concreta:
- Aparecen mejores conexiones
- Los cafés tienen sentido
- Las conversaciones van al grano
- El networking deja de ser intercambio de tarjetas
Esto es Neting, y en Albacete vamos mejorando con cada reunión
No porque la gente venda mejor, sino porque pide mejor.
Y aquí está una de las grandes lecciones del experimento:
Muchos negocios no fallan por su producto.
Fallan porque no saben explicar qué necesitan ahora mismo.
Por qué esto encaja con el producto que estamos validando
Este experimento confirmó algo que vemos una y otra vez en las Radiografías de Negocio:
Antes de:
- Automatizar procesos
- Meter herramientas
- Invertir en marketing
- Contratar servicios externos
hay que ordenar tres cosas:
- Foco
- Mensaje
- Prioridades
Si eso no está claro, cualquier automatización solo acelera el caos.
Por eso este análisis forma parte del MVP que estamos construyendo en Automatiza Imparium.
No como un extra.
Como una pieza central del sistema.
Qué gana el empresario (y qué ganamos nosotros)
Este enfoque es honesto porque hay beneficio en ambos lados.
Ellos obtienen:
- Feedback real sobre su mensaje
- Más claridad en sus presentaciones
- Una Radiografía gratuita de su negocio
- Foco sobre qué atacar primero
Nosotros obtenemos:
- Validación real del producto
- Lenguaje afinado
- Detección de patrones repetidos
- Mejoras continuas del proceso
Así creemos que se deben construir productos de negocio: con personas reales, no con suposiciones.
La IA en todo esto (el papel real)
La inteligencia artificial aquí no es protagonista.
No sustituye al empresario.
No decide por él.
Hace algo mucho más útil:
- Acelera el análisis
- Ordena información
- Detecta patrones
- Devuelve claridad
La IA no viene a cambiar el negocio. Viene a reducir el ruido.
Este experimento nos ha recordado algo fundamental:
A veces no necesitas hacer cosas nuevas.
Necesitas mirar mejor las que ya haces.
Reuniones.
Presentaciones.
Conversaciones.
Ahí hay muchísimo valor desaprovechado.
Y cuando a eso le sumas método, criterio y algo de IA,
empiezan a pasar cosas interesantes.