Lo que aprendimos en el 1º BeeRing. Emprendedores

Cuando el producto brilla, pero falta la voz del mercado

El 10 de diciembre celebramos algo especial: el primer Startup BeeRing, un formato nuevo que une la esencia del StartupBeer (la experiencia, lo vivido, la verdad de los negocios) con la energía del StartupRing (el análisis, el reto, el espíritu emprendedor).
Un espacio donde no se adorna nada y donde los proyectos se miran de frente.

Y para estrenarlo tuvimos a alguien que representa perfectamente esa mezcla: Borja Crespo, CEO de Piqueras y Crespo, jurado habitual de nuestro Ring y empresario con una trayectoria tan honesta como sólida.
Un tipo que no se esconde ni cuando le toca evaluar ni cuando le toca exponer.

Venía a presentarnos Bordecor, su nuevo e-commerce de mobiliario y decoración.
Y vino acompañado de amigos y compañeros de camino, lo cual ya dice mucho del tipo de proyecto que construye y del tipo de persona que es.

Lo interesante de la sesión no estuvo solo en lo que dijo, sino en lo que reveló sin pretenderlo.

Borja Crespo presentando el proyecto Bordecor durante el evento Startup BeeRing en La Nena, Albacete, frente a un grupo de emprendedores y empresarios.

Un producto impecable, pensando al milímetro

La capacidad de Borja para estructurar negocio es evidente. Todo lo que explicó tenía lógica, coherencia y orden. Su dominio del producto es absoluto: materiales, diseño, calidades, logística, tiempos… cada pieza encajada exactamente donde tenía que estar.

Nadie en la sala dudaba de que el producto está validado desde su experiencia. Y probablemente el mercado, en términos de calidad, le dará la razón.

Pero hubo un punto que varios detectamos —y que el propio Borja reconoció—: todavía no ha validado nada con clientes reales.

Y ahí está la primera lección del BeeRing.

Porque muchas veces, cuando un empresario tiene tanta experiencia y tanto criterio, siente que ya ha hecho el trabajo duro en su cabeza. Y sí, ha hecho muchísimo. Pero hay un paso que ningún negocio puede saltarse:
escuchar al mercado antes de darlo por hecho.

Los tres focos que vimos en el BeeRing… y el orden que yo defiendo

En la sesión, de forma natural, toda la conversación giró alrededor de estos tres focos:

1️⃣ El foco en el producto

Es el que Borja domina por completo.
Su proyecto es sólido, trabajado y bien construido.

2️⃣ El foco en el mercado

Este es el que aún está pendiente:

  • No se ha validado fuera de su propia visión.
  • No ha preguntado al cliente real.
  • No ha probado rápido ni barato.

3️⃣ El foco en la esencia del emprendedor

Este no se tocó en la sesión, pero es clave:
¿Cómo quiere posicionarse?
¿Qué quiere que represente su marca?
¿Desde dónde emprende?
¿Qué hace único este proyecto frente a gigantes?

Estos tres focos aparecieron en el BeeRing en este orden. Porque así se dio la conversación. Y así se suele dar también en la mayoría de negocios cuando arrancan. Centrarse sólo en el producto

Pero aquí es donde quiero hacer una aclaración importante —porque es el corazón de mi libro y de mi metodología—:

Asistentes escuchando la ponencia de Borja Crespo sobre Bordecor en el evento Startup BeeRing celebrado en La Nena, Albacete.

Mi enfoque siempre es el inverso: esencia → cliente → producto

  1. Primero tú
    Quién eres, qué quieres, qué te mueve, cómo ves el mundo. Esto define cómo emprendes y qué tipo de negocio construyes.
  2. Después tu cliente
    A quién quieres ayudar, qué necesita realmente, qué dolores tiene, qué aspiraciones mueve.
  3. Por último el producto
    Lo que construyes para resolverlo, lo que entregas, lo que vendes.

El BeeRing nos mostró justo lo contrario:
Un producto perfecto, un mercado pendiente y una esencia aún por descubrir.

Y por eso fue tan valioso.
Porque permitió ver con claridad lo que pasa en muchísimos negocios:
Cuando empezamos por el producto, podemos perder la brújula más importante: nosotros mismos y el cliente.

El momento de tensión suave: cuando propusimos validar

Hubo un instante muy interesante. Al plantear estrategias rápidas de validación —esas de 10 €, un formulario, una landing, un anuncio básico, una llamada a 5 clientes reales—, la respuesta fue un “todavía no”.
No porque no quieran hacerlo. Sino porque sienten que aún no toca.

Y es comprensible:
Cuando has construido un proyecto tan complejo y tan bien pensado, la validación parece un trámite.

Bajo mi punto de vista, no lo es.
La validación es el mapa.
Sin validación, todo lo demás es intuición, incluso cuando la intuición es buena.

Y aquí quiero insistir en algo que repito siempre:

**Validar no es cuestionar tu trabajo.

Validar es confirmar tu dirección.**

Y si la dirección está bien, mejor saberlo cuanto antes.
Y si no lo está, aún mejor saberlo cuanto antes.

Asistentes escuchando la ponencia de Borja Crespo sobre Bordecor en el evento Startup BeeRing celebrado en La Nena, Albacete.

Qué puede aprender cualquier pyme o emprendedor de esta historia

Aquí está lo práctico.
Lo que puedes aplicar tú mañana sin gastar casi nada.

1️⃣ Enseña tu idea antes de enamorarte de ella

La mejor validación empieza fea.
Empieza imperfecta.
Empieza rápida.

2️⃣ Prueba barato

Un anuncio de 10 €.
Un post dirigido.
Un prototipo de andar por casa.
No necesitas más.

3️⃣ Valida con pocos, pero reales

No con amigos.
No con familiares.
Con clientes que no te deben nada.

4️⃣ Mide lo que importa

¿Hacen clic?
¿Preguntan precio?
¿Quieren saber más?
¿O pasan de largo?

5️⃣ Ajusta sin drama

No te casas con la idea.
Te casas con el problema que resuelves.

6️⃣ Repite hasta que funcione

Prueba → Mide → Aprende → Ajusta → Repite.
Este ciclo es la diferencia entre un negocio que crece y uno que se queda en “lo que pudo ser”.

7️⃣ Y no olvides tu esencia

Tu mirada, tu criterio, tu forma de hacer las cosas.
Eso no se copia.
Eso no se escala fácilmente.
Eso es tu ventaja competitiva.

El BeeRing como espejo empresarial

Lo que vivimos en este primer BeeRing fue un espejo.
Un proyecto brillante en construcción.
Un empresario con un recorrido enorme.
Un equipo con una visión clara.
Y al mismo tiempo, una validación pendiente y una esencia por definir.

No es una crítica.
Es una invitación.
A él, y a todos nosotros.

Porque un negocio no se hace solo desde la técnica ni desde la intuición.
Se hace desde la coherencia interna, desde la escucha del mercado y desde la realidad del día a día.

Ojalá a Borja le vaya bien.
Tiene mucho a favor.
Pero la última palabra no la tenemos ni él, ni yo, ni nadie que se suba a un escenario.
La tiene el mercado.

Y cuanto antes lo escuchemos, mejor.

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Si esta reflexión te ha removido algo —si sientes que a veces pierdes el foco, que te cuesta definir tu cliente o que tu producto no termina de encajar—, estás justo en el lugar correcto.

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  • Quitar ruido mental y enfocarte donde importa.
  • Identificar tus bloqueos internos.
  • Tomar decisiones desde claridad y no desde miedo.
  • Construir un negocio que tenga sentido para ti, y no solo para el mercado.

Porque cuando tú cambias, tu negocio cambia.
Y hoy, un año después, quiero celebrarlo contigo.

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