💬 ¿Por qué decidí escribir esto sobre la mentira del Kit Digital?
Hace unos días leí una publicación de Álex Dantart que me pareció brillante. Describía con claridad lo que muchos del sector llevamos observando: que el Kit Digital, una ayuda pensada para acelerar la digitalización de las pymes, se ha convertido en una gran mentira colectiva.
Coincido plenamente con su análisis, y por eso he querido escribir este artículo: para compartir lo que he visto de primera mano en proyectos reales, empresas cercanas y clientes que confiaron en el programa esperando un cambio… y acabaron con una factura inflada y una web que no ha generado ni un solo cliente.
Tabla de contenidos
- 💬 ¿Por qué decidí escribir esto sobre la mentira del Kit Digital?
- 🧭 Una buena idea, la digitalización de las pymes, pero mal ejecutada
- 💰 Facturas engordadas, impacto mínimo
- ⚙️ ¿Por qué cualquiera podía ser “agente digitalizador”?
- 💻 Las agencias de medio pelo que se hicieron de oro
- 🧨 Cuando el proveedor te ata: dependencia que cuesta
- 🤦♂️ Cero resultados, cero aprendizaje
- 🔍 ¿Qué faltó? Control, métricas y sentido común
- 🚀 Lo que de verdad necesitan las pymes: digitalización real para pymes
- 💡 Digitalización con propósito (no con postureo)
- 🔚 Hemos digitalizado facturas, pero no empresas
- ⚡ ¿Y ahora qué?
🧭 Una buena idea, la digitalización de las pymes, pero mal ejecutada
El programa del Kit Digital nació con la mejor de las intenciones: facilitar que las pequeñas empresas pudieran acceder a herramientas digitales para mejorar su competitividad.
Pero lo que debía ser un motor de cambio terminó siendo un mercado sin control, en el cual muchos vieron la oportunidad de hacer negocio rápido sin preocuparse del resultado.
Miles de pymes accedieron a su “kit” digital, pero pocas transformaron realmente su negocio.
Lo que hemos visto en la práctica son páginas web genéricas, tiendas vacías y CRM instalados pero nunca usados.
En definitiva: digitalización aparente, pero sin impacto.
💰 Facturas engordadas, impacto mínimo
Se han gastado millones de euros en proyectos que, en la mayoría de los casos, no han mejorado la productividad ni las ventas.
El problema no fue la ayuda, sino la falta de control.
👉 Webs nuevas, pero sin tráfico ni clientes.
👉 Tiendas online sin estrategia ni mantenimiento.
👉 Proyectos copiados y pegados.
👉 Y empresas que, tras la subvención, han tenido que volver a invertir para rehacerlo todo bien.
Como decía Álex Dantart:
“Un montón de millones de euros tirados a la basura.”
Y es exactamente así.

⚙️ ¿Por qué cualquiera podía ser “agente digitalizador”?
Uno de los fallos más graves del programa fue la ausencia de filtros.
Cualquiera podía registrarse como “agente digitalizador” rellenando dos formularios.
Sin experiencia, sin portfolio y sin conocimiento real del proceso de transformación empresarial.
Así aparecieron decenas de “consultoras digitales” improvisadas, muchas de ellas sin trayectoria previa, ofreciendo servicios a precios inflados y resultados pobres.
Un terreno fértil para el descontrol, donde la subvención se convirtió en objetivo, no el progreso de la pyme.
💻 Las agencias de medio pelo que se hicieron de oro
Otro de los grandes males del Kit Digital ha sido la aparición masiva de agencias improvisadas y empresas de informática de medio pelo que vieron en la subvención un negocio redondo y fácil.
Muchos de estos “digitalizadores express” se dedicaron a instalar plantillas de WordPress de 300 € o 400 €, cambiar el logo, poner cuatro textos genéricos y entregar el “proyecto de digitalización” como si fuera una solución a medida.
Sin estrategia, sin SEO, sin analítica, sin acompañamiento.
Proyectos superficiales disfrazados de “transformación digital”.
El resultado:
- Cientos de webs clónicas, sin posicionamiento ni tráfico.
- Pymes que se sienten engañadas y ahora rechazan cualquier proyecto digital.
- Y un sector entero, el de marketing y la tecnología, que ha perdido credibilidad frente a las pymes.
En resumen: se ha premiado la estética sobre la estrategia. Y eso ha tenido un coste enorme para todos.
🧨 Cuando el proveedor te ata: dependencia que cuesta
He visto casos en los que las empresas no tienen acceso a su propio servidor, por lo que dependen del “agente digitalizador” incluso para crear o modificar un simple correo corporativo.
Los servidores están compartidos por decenas de empresas, lo que ralentiza el rendimiento y compromete la seguridad.
Otros ejemplos reales:
- Renovaciones de hosting por más de 300 € al año, cuando con un proveedor profesional como Hostinger podrías mantener tu proyecto cuatro años por la mitad del precio.
- Dominios .es facturados a 35 €, cuando deberían costar menos de 10 €.
- Y webs entregadas sin estructura SEO ni optimización, que ahora hay que rehacer por completo.
El resultado final es siempre el mismo: la pyme paga dos veces —una con la subvención, otra para arreglar el desastre—. Un modelo insostenible y, sinceramente, lamentable.

🤦♂️ Cero resultados, cero aprendizaje
Una empresa me dijo literalmente:
“¿Sabes cuántos clientes me han llegado por la web?”
…y hizo el gesto de “cero” con la mano.
Lo más surrealista es que a continuación iban a empezar a aplicar SEO.
Como si se pudiera optimizar lo que no tiene ni base estratégica.
Otras agencias ofrecían “gestión de redes sociales” que consistía en cuatro publicaciones al mes generadas con ChatGPT y programadas con Metricool.
Sin estrategia, sin interacción, sin medir nada.
Porque claro, ¿para qué sirve Analytics o Search Console si ya se ha cobrado la subvención?
Y la última “gran idea” que me contaron fue la de un empresario que decidió vender GPTs en modelo SaaS, sin propósito ni mercado definido.
Nunca volví a saber de él ni de su negocio.
Todo esto demuestra un patrón: se ha confundido digitalizar con automatizar sin sentido.
La tecnología sin estrategia solo genera ruido… y frustración.
🔍 ¿Qué faltó? Control, métricas y sentido común
Si el objetivo era transformar empresas, debieron existir criterios mínimos de validación.
Por ejemplo:
- Experiencia real y demostrable en proyectos digitales.
- Portfolio verificable con resultados medibles.
- Cumplimiento técnico y RGPD.
- KPIs e hitos de entrega antes de cobrar.
- Auditorías aleatorias.
- Formación obligatoria a la pyme.
Porque si no hay impacto, no hay digitalización: solo gasto.

🚀 Lo que de verdad necesitan las pymes: digitalización real para pymes
Antes de lanzarse a cualquier ayuda, una pyme debería empezar por un diagnóstico estratégico.
No se trata de tener herramientas, sino de saber qué problema resolver y cómo medirlo.
Un proceso real de digitalización debería incluir:
- Una hoja de ruta de 90 días.
- Objetivos, entregables y métricas claras.
- Acompañamiento y revisión continua.
Sin eso, solo estás comprando humo.
💡 Digitalización con propósito (no con postureo)
España no necesita más “campañas de modernización digital”.
Necesita productividad, tecnología con propósito y proyectos que dejen huella.
Una verdadera digitalización:
- Mejora procesos internos.
- Aumenta la satisfacción del cliente.
- Hace al negocio más rentable y sostenible.
- Empodera a las personas en lugar de sustituirlas.
La tecnología bien aplicada no sustituye talento: lo amplifica.
🔚 Hemos digitalizado facturas, pero no empresas
El Kit Digital debía ser un impulso histórico para la competitividad de las pymes.
Pero la falta de control, formación y visión lo ha convertido en una oportunidad perdida.
Ojalá la próxima vez aprendamos la lección y pongamos el listón alto.
Porque la verdadera transformación no empieza con una subvención, sino con un propósito.
⚡ ¿Y ahora qué?
Si eres una pyme y no quieres caer en los mismos errores, empieza por entender tu negocio antes de digitalizarlo.
En la Comunidad Imparium ayudamos a empresarios reales a diseñar procesos, automatizar con inteligencia y crear sistemas que generen resultados medibles.
Nada de postureo: solo estrategia, acción y propósito.
✍️ Autor: Enrique Torres (Mr. ET)
Especialista en diseño, validación y automatización de procesos con IA. Ayudo a pymes a construir negocios estructurados, rentables y con sentido.